Con la ciencia actual, para quienes practican o enseñan y quieren entender la práctica en profundidad.
Entendé lo que hacés — y lo que te hace.
PSICÓLOGO CLÍNICO · MAGÍSTER EN PNIE · DOCENTE UNIVERSITARIO · DIRECTOR DE ANTROPOTÉCNICA
No soy un instructor de yoga que se interesó en la neurociencia. Soy un profesional de la salud mental que practico, investigo y enseño medicina mente-cuerpo desde hace tres décadas.
La maestría en psiconeuroinmunoendocrinología la cerré con una investigación propia: medí cómo una sesión de yoga —comparada con una caminata— cambia la respuesta autonómica al estrés. La práctica de esta formación está construida sobre criterios que surgieron de ese trabajo, para que cada sesión regule de verdad.
Hoy abundan los profesorados de yoga o meditación que se completan en unos pocos fines de semana, donde el objetivo es un certificado con el mínimo esfuerzo. Es legítimo que existan. No es lo que hacemos acá. Esta formación pide tiempo, lectura y práctica sostenida. Dos años, porque el cuerpo, el sistema nervioso, la fisiología del estrés y los efectos de la meditación no se entienden de otra manera. Y porque enseñar lo que no se estudió y no se practicó tiene consecuencias.
Hace nueve años que la doy, y en todo ese tiempo no dejé de estudiar. La evidencia se movió, mi forma de entender la práctica también, y llegó el momento de rehacerla de cero. No es un retoque: cambió la estructura, los materiales y la forma de cursarla. Nueve años de enseñarla, investigarla y practicarla, puestos en hacerla más profunda.
MOVIMIENTO CONTEMPLATIVO · RESPIRACIÓN · MEDITACIÓN
No es un curso para mirar videos, ni una secuencia para copiar. Cada semana, los dos años, hay una hora de práctica en vivo, guiada y tutoreada: se aprende a practicar. Vas incorporando técnicas nuevas —acciones musculares, uso de los reflejos, respiración, atención— y las aplicás a tus asanas para hacerlas mejor, con corrección clase a clase.
Ninguna clase es un ejercicio suelto: cada práctica encarna lo que estás estudiando esa semana, y todo el recorrido es coherente con la teoría. Y así como el contenido no lo da ningún otro curso, la práctica tampoco — está construida sobre la misma evidencia, y desarrolla lo que la yoga centrada en estirar deja afuera: movilidad activa, fuerza y la capacidad de relajarte a voluntad. La flexibilidad es un aspecto, no la meta. El movimiento es contemplativo —deliberado, con la respiración y la atención adentro—, no gimnasia.
Las últimas cuatro semanas de cada año son un practicum: armás y conducís tu propia práctica —movimiento, respiración y meditación—, con criterio propio. No salís con una rutina que repetís: salís sabiendo dirigir la tuya, y variarla.
Importante. No se enseña a armar una postura desde cero ni a dar clases —para eso está un profesorado—. Se parte de que ya practicás, y se aprende a entender y a dirigir lo que hacés. Por eso lo ideal es venir con un par de años de práctica. No es excluyente —podés cursar con menos—, pero en ese caso vas a tener que mantener tu propia práctica regular durante el año: el curso profundiza una práctica que ya tenés, no la reemplaza.
El conocimiento no se cierra en dos años. Se profundiza, se prueba, se discute. Los Grupos de Estudio son el espacio para quienes quieren seguir trabajando un tema en serio, junto a un grupo y conmigo. No es una continuación obligatoria. Es para quienes quieren seguir.
-
¿En qué se diferencia de un profesorado?
El profesorado te enseña a dar la clase: secuenciar, asistir, armar una rutina. Acá no enseñamos eso. Enseñamos a entender y dirigir lo que la práctica le hace al cuerpo y a la mente — el por qué y el para qué que el profesorado no llega a dar.
-
¿Esto es yogaterapia?
No. La yogaterapia organiza la práctica por enfermedades. Acá la pregunta es otra: por qué y cómo funciona la práctica, en cualquiera. Trabajamos el dolor, el estrés o la regulación al nivel que un profe necesita entender, sin convertir esto en un tratamiento clínico.
-
¿Por qué un año es "cómo funciona" y otro "para qué", y no cuerpo y mente?
Porque no creemos que el cuerpo y la mente sean dos cosas separadas — y la evidencia tampoco lo cree. Lo que llamás "físico" ya es mental (el dolor lo construye el cerebro, el sistema nervioso predice) y lo que llamás "mental" está hecho de cuerpo. Por eso no partimos a la persona en dos: partimos la investigación en cómo funciona la práctica y para qué te transforma.
-
Soy psicólogo / médico / kinesiólogo, no doy clases de yoga. ¿Me sirve?
Sí. Una parte importante de quienes cursan no enseñan yoga: son profesionales de la salud que quieren incorporar herramientas mente-cuerpo a su clínica. El contenido es transferible.
-
Nunca hice yoga. ¿Puedo entrar?
Es recomendable tener al menos dos años de práctica. No es excluyente, pero si nunca practicaste vas a tener que sostener una práctica en paralelo a la cursada.
-
¿Tengo que hacer los dos años sí o sí?
No. Te inscribís al primer año. Si querés seguir, el segundo se elige al terminar el primero.
-
¿La formación tiene reconocimiento oficial del Ministerio?
No. Y tampoco lo tiene ningún profesorado privado de yoga o meditación, en ningún país, incluyendo Yoga Alliance. Entregamos un certificado de finalización de Antropotécnica, marca registrada en el INPI.